una vez empezado es fácil,
una vez empezado lo que queda
es echarme a dormir hasta que termine,
una vez entre sueño y sueño
ir escribiendo algún cuento de sirenas,
dibujar algún beso de pez que otro
y al despertar mirar lo hecho buscar la llave
que abre la siguiente puerta,
que te incluye en el próximo sueño
que te lleva al poema que siempre soñaste escribir
y una vez leído con tinta regalada
olvidarlo, lo más rápidamente posible,
para encontrarlo décadas después
y preguntar al tipo que lo trae
cual es el camino mas corto de vuelta.